Cuando estudiábamos, a mis amigos y a mí nos gustaba mucho reunirnos en torno algún juego de estrategia. Cada vez que uno nuevo caía en nuestras manos lo normal era que yo me lo llevase a casa a estudiarme las instrucciones. Luego les explicaba las reglas a los demás.
De esta forma ellos se ahorraban tener que leerse los manuales, algo con lo que yo disfrutaba mucho. Me encantaba explorar el juego, mirar las cartas, imaginarme las situaciones y, finalmente, pensar en cuál sería la mejor forma de explicarlo.
De todos los juegos de aquella época, sin duda el más complicado y de reglas más extensas fue el República de Roma, ambientado en el periodo que abarcaba desde la Primera Guerra Púnica hasta la llegada del Imperio. Leyendo las instrucciones fue picándome la curiosidad sobre las situaciones, las guerras, los cargos y personajes que aparecían en el juego.
Poco después me leí de un tirón un libro de historia de Roma que estaba por casa. Después le pedí otro a un amigo. Cuando lo acabé tenía curiosidad por saber cómo había continuado la Historia (ya con mayúsculas) y me compré un libro sobre el Imperio Bizantino. Este me llevó a otro sobre los turcos, de ahí a la Cruzadas, Venecia, las Guerras Mundiales, el Imperio Británico... Al cabo de unos años me encontré con que ya casi no leía novelas, pero tenía dos o tres libros de divulgación histórica abiertos a la vez.
Pero, a diferencia de aquellos manuales de instrucciones del principio, me faltaba a quien contárselos.
Un café con Clío quiere ser una recopilación informal de los acontecimientos o personajes que más me han llamado la atención en mi lecturas históricas, dejando también espacio de cuando en cuando para la mitología. Todo a un nivel sencillo, como se podría contar en una charla de café en la que una silla estuviera reservada a la musa de la Historia.
Aunque sea un poco aventurado hablar a priori, mi intención es escribir al menos una entrada mensual (un poco más al principio, cuando planeo rescatar algunas de mi anterior blog). Los temas los irán marcando mis lecturas en cada época, que iré indicando al pie de las entradas por si os pica la curiosidad y queréis profundizar más.
Y dicho esto, sólo queda dejaros con la primera historia (con minúsculas). Espero que la disfrutéis tanto como lo hice yo al leerla.
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